¿Podría ocurrir un aluvión glaciar en la zona? Investigadora de CEAZA explica los riesgos


La Dra. Irina Rogozhina, investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y líder del área de Glaciología del Centro Científico CEAZA, analizó las causas de un reciente desastre ocurrido en el Himalaya y explicó por qué fenómenos similares también pueden registrarse en los Andes, incluido Chile. En la Región de Coquimbo, el glaciar El Tapado, ubicado en plena cordillera de la comuna de Vicuña, es uno de los principales glaciares de la cuenca del río Elqui y constituye un punto de especial interés para el monitoreo científico.

El reciente aluvión ocurrido en una zona montañosa del Himalaya volvió a poner en evidencia los riesgos asociados a la presencia de lagos glaciares y a la inestabilidad de las estructuras naturales que los contienen.

De acuerdo con la explicación de la Dra. Rogozhina, el desastre se originó por el rápido drenaje de un lago glaciar alimentado por aguas provenientes del deshielo. El lago se encontraba represado por una morrena, una acumulación de rocas y hielo que actuaba como barrera natural.

La investigadora explicó que un terremoto de magnitud 4,4 habría provocado el colapso de esta morrena, liberando de manera repentina el agua acumulada y generando una enorme corriente que descendió por los valles. El fenómeno pudo haberse combinado además con un colapso parcial del frente del glaciar, incorporando hielo, tierra y escombros al flujo.

“El agua llegó a los valles abajo como un tsunami y devastó todos los pueblos y asentamientos a su paso”, señaló la especialista.

Un fenómeno que también puede ocurrir en los Andes

La Dra. Rogozhina enfatizó que este tipo de procesos no son exclusivos del Himalaya. Los Andes también presentan condiciones favorables para la generación de fenómenos asociados al drenaje repentino de lagos glaciares.

Según explicó, estos eventos pueden producirse producto de terremotos, erupciones volcánicas o por el derretimiento del hielo que forma parte de las morrenas que contienen los lagos.

También puede ocurrir que los lagos queden represados directamente por hielo y que su liberación esté relacionada con el retroceso y derretimiento del glaciar. En otros casos, el agua puede desplazarse bajo el hielo y terminar drenando hacia los valles.

Chile ya registra antecedentes de este tipo de procesos. Uno de los casos más recientes ocurrió en la Patagonia, en el glaciar Colonia, un glaciar de salida asociado al Campo de Hielo Patagónico Norte. Además, existen antecedentes históricos de eventos similares en sectores de los Andes centrales.

El cambio climático como “multiplicador del peligro”

La especialista de CEAZA también abordó la posible relación entre estos fenómenos y el cambio climático. Rogozhina explicó que, si bien todavía sería prematuro atribuir directamente un evento particular al calentamiento global, existe una relación entre el aumento de las temperaturas, la pérdida de masa glaciar y la aparición o expansión de lagos asociados a los glaciares.

El calentamiento puede favorecer el retroceso de los glaciares y la formación de nuevos cuerpos de agua, además de contribuir a la desestabilización de laderas que anteriormente estaban sostenidas por el hielo.

A esto se suma el calentamiento del permafrost, que puede debilitar el hielo existente en fracturas de las rocas, mientras que el agua proveniente del derretimiento puede aumentar la presión interna y reducir la estabilidad de determinadas laderas.

La cadena de procesos puede resumirse como calentamiento, pérdida de hielo, formación de lagos periglaciares y desestabilización de laderas, seguida eventualmente por una avalancha, colapso o falla de la presa natural.

La investigadora precisó que el cambio climático puede actuar como un “multiplicador del peligro”, aunque no necesariamente constituye el desencadenante inmediato de un desastre.

¿Qué ocurre en la cordillera de la Región de Coquimbo?

En este contexto, la situación de la cordillera de la Región de Coquimbo presenta características diferentes a las del Himalaya y de sectores de la Patagonia.

De acuerdo con Rogozhina, los glaciares del norte de Chile son generalmente mucho más pequeños y no suelen formar lagos glaciares de dimensiones suficientes como para provocar inundaciones de la magnitud observada en otros sectores cordilleranos del mundo.

Además, una parte importante de los glaciares de esta zona corresponde a glaciares rocosos, compuestos por una mezcla de roca y hielo, los que presentan características distintas frente a los efectos del calentamiento.

Sin embargo, existe un caso particular que es seguido de cerca por la comunidad científica en el Valle de Elqui: el glaciar El Tapado, ubicado en plena cordillera de la comuna de Vicuña y considerado uno de los principales glaciares de la cuenca del río Elqui.

El glaciar El Tapado y sus lagos estacionales

La investigadora de CEAZA explicó que el glaciar El Tapado presenta una característica que lo convierte en un punto de interés para la investigación: forma lagos glaciares durante cada año, los cuales posteriormente se drenan durante la temporada estival.

“Podría darnos algunas sorpresas en el futuro, ya que forma lagos glaciares cada año y estos se drenan cada verano. Sin embargo, por el momento no son lo suficientemente grandes como para crear problemas”, explicó Rogozhina.

El fenómeno constituye un ejemplo concreto de cómo los procesos asociados al hielo y al agua están presentes en la alta cordillera del Valle de Elqui, donde los glaciares cumplen además un papel relevante dentro del sistema hídrico de la cuenca.

Por ahora, la especialista señala que los lagos asociados al glaciar El Tapado no presentan dimensiones que permitan compararlos con los grandes lagos glaciares capaces de generar inundaciones catastróficas. No obstante, su monitoreo permite comprender la evolución de estos ambientes y detectar eventuales cambios en el comportamiento del glaciar.

Una realidad que requiere monitoreo permanente

El análisis de CEAZA pone de manifiesto que los riesgos asociados a los glaciares no necesariamente se limitan al derretimiento progresivo del hielo. La formación de lagos, la estabilidad de las morrenas y laderas y la dinámica del agua en ambientes de alta montaña también forman parte de los procesos que deben ser estudiados.

En el caso del Valle de Elqui, el seguimiento científico del glaciar El Tapado adquiere especial relevancia debido a su ubicación en la cordillera de Vicuña y a su relación con la cuenca.

La evidencia científica internacional muestra que el comportamiento de los glaciares y de los lagos asociados puede cambiar con el tiempo. Por ello, el monitoreo permanente de estos cuerpos de hielo permite conocer su evolución y evaluar oportunamente eventuales modificaciones en los niveles de riesgo.

Desde la Región de Coquimbo, la observación del glaciar El Tapado constituye así una ventana para comprender cómo están cambiando los ambientes de alta montaña y cuáles podrían ser sus efectos sobre las cuencas del norte de Chile.

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