Humedales: la infraestructura natural que protege la cuenca del río Elqui frente a eventos extremos


El reciente evento meteorológico evidenció la importancia de estos ecosistemas para disminuir el impacto de las crecidas. La Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes participa activamente en el Plan de Gestión Integral del Humedal Urbano Río Elqui, impulsando una visión de gestión que conecta la cordillera con el océano.

Las intensas precipitaciones registradas durante julio en la Región de Coquimbo dejaron una de las emergencias hidrometeorológicas más significativas de los últimos años. Lluvias abundantes, acumulaciones históricas de nieve en la cordillera, aumento de los caudales de los ríos, activación de quebradas, anegamientos y daños en infraestructura marcaron un escenario que volvió a demostrar la estrecha relación existente entre la cordillera, los ríos, las quebradas, los canales de regadío, los acuíferos y la costa.

Este episodio también dejó una importante lección: en una región históricamente afectada por la escasez hídrica, la planificación territorial debe prepararse no solo para enfrentar la falta de agua, sino también para gestionar grandes volúmenes de escorrentía concentrados en pocos días.

En ese contexto, los humedales adquieren un rol estratégico como infraestructura natural capaz de complementar las obras hidráulicas tradicionales y aportar a la seguridad hídrica y territorial.

Humedales: aliados naturales frente a las crecidas

Los humedales corresponden a ecosistemas donde el agua permanece de forma permanente o temporal, desarrollándose en riberas, vegas, lagunas, esteros, desembocaduras, quebradas y planicies de inundación.

En regiones áridas y semiáridas como Coquimbo, estos ecosistemas cumplen múltiples funciones ambientales. Durante los periodos secos permiten conservar biodiversidad, almacenar agua y favorecer la infiltración hacia los acuíferos. Sin embargo, durante episodios de lluvias intensas adquieren una importancia aún mayor al recibir parte de los escurrimientos provenientes de ríos y quebradas.

El Plan de Gestión Integral del Humedal Urbano Río Elqui reconoce que estos ecosistemas entregan servicios fundamentales como la regulación del ciclo hidrológico, el almacenamiento y captura de agua, la purificación natural, el control de crecidas e inundaciones, además de disminuir la erosión y la pérdida de suelo.

En términos prácticos, un humedal saludable permite reducir la velocidad con que avanza el agua, retener sedimentos y entregar espacios donde las crecidas puedan expandirse temporalmente antes de continuar hacia el mar.

Si bien no eliminan completamente el riesgo de inundaciones, sí funcionan como un complemento indispensable a embalses, defensas fluviales, canales y sistemas de evacuación de aguas lluvias, disminuyendo la exposición de viviendas, caminos, infraestructura crítica y servicios esenciales.

Por el contrario, cuando estos ecosistemas son rellenados, estrechados, contaminados o reemplazados por urbanizaciones, desaparecen las áreas naturales de amortiguación y el agua tiende a desplazarse con mayor velocidad y fuerza hacia sectores poblados.

El Humedal Río Elqui: el punto final de una cuenca que nace en la cordillera

Uno de los principales exponentes de esta infraestructura natural es el Humedal Urbano Río Elqui, desde Altovalsol a la Desembocadura, ecosistema de aproximadamente 492,8 hectáreas. Su relevancia va mucho más allá de la desembocadura.

El río Elqui nace en la confluencia de los ríos Turbio y Claro en Rivadavia, recorre cerca de 75 kilómetros y recibe permanentemente aportes provenientes de quebradas, esteros y escorrentías superficiales cuando ocurren precipitaciones.

Esto significa que cada lluvia registrada en la alta cordillera o en los valles interiores termina teniendo efectos en la parte baja de la cuenca, donde confluyen sedimentos, agua, material vegetal y distintos elementos transportados naturalmente por el río.

Durante los eventos de crecida, el humedal constituye el último tramo de un sistema hidrológico que comienza cientos de kilómetros aguas arriba y conecta la cordillera, los sectores agrícolas, las zonas urbanas de La Serena y finalmente el océano Pacífico.

Por ello, su conservación requiere una mirada integral sobre toda la cuenca, considerando no solo la desembocadura, sino también los afluentes, los canales de regadío, las aguas subterráneas, las actividades productivas y las comunidades que dependen directamente del río Elqui.

La participación de la JVRE en la gestión del humedal

La Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes (JVRE) ha tenido una participación relevante en la construcción del Plan de Gestión Integral del Humedal Urbano Río Elqui, Altovalsol a Desembocadura, documento que busca fortalecer la gobernanza y mejorar el estado ecológico y de conservación del ecosistema.

Su elaboración contempló un amplio proceso participativo que incluyó 50 entrevistas estructuradas, 14 talleres de trabajo y diversas instancias de validación, incorporando a 36 instituciones que integran el Comité Técnico Local del Humedal Río Elqui.

Dentro de este proceso, la JVRE aportó su experiencia en la administración de los recursos hídricos, la distribución de las aguas, la operación del sistema de riego y el conocimiento técnico del comportamiento de toda la cuenca.

El documento también reconoce la participación de José Miguel Valenzuela, quien colaboró en representación de la experiencia vinculada a la organización durante el desarrollo del plan.

Esta participación adquiere especial importancia porque el humedal no puede comprenderse como un ecosistema aislado.

Su estado depende directamente de los caudales superficiales, de las aguas subterráneas, de los retornos provenientes de los canales de regadío, del aporte de las quebradas y de las decisiones que diariamente se adoptan a lo largo de toda la cuenca hidrográfica.

El propio plan identifica a la JVRE como uno de los actores primarios con influencia directa sobre el territorio, asignándole responsabilidades relacionadas con la conservación, restauración, control de amenazas y seguimiento de las acciones e indicadores contemplados en el instrumento de gestión.

De esta manera, la participación de la Junta permitió incorporar una visión técnica y operacional indispensable para comprender cómo las decisiones tomadas aguas arriba repercuten directamente en sectores como Alfalfares, Islón, Altovalsol y la desembocadura del río.

Una red de humedales para toda la provincia

El Humedal Río Elqui forma parte de una red mucho más amplia de ecosistemas presentes en la provincia.

De acuerdo con el catastro elaborado por CEAZA junto a la Seremi del Medio Ambiente, destacan espacios como la Laguna Saladita de Punta Teatinos, la Quebrada de Peñuelas, el Estero El Culebrón, las quebradas Los Panules y Las Rosas, Lagunillas, La Boca, además del propio río Elqui.

Aunque varios de estos humedales pertenecen a distintas cuencas hidrográficas, todos forman parte de una red ecológica e hídrica que recibe aguas provenientes de precipitaciones y escorrentías, proporciona refugio para numerosas especies y contribuye al equilibrio ambiental de los sectores costeros.

El mapa desarrollado por ambas instituciones evidencia que estos ecosistemas no pueden analizarse como espacios aislados, sino como componentes de un sistema conectado con la cordillera, los embalses, los ríos, las desembocaduras y el océano.

Proteger los humedales es proteger a las comunidades

La emergencia climática vivida durante julio dejó en evidencia que la resiliencia frente a futuros eventos extremos dependerá de combinar infraestructura hidráulica con soluciones basadas en la naturaleza.

Conservar los humedales implica evitar rellenos en zonas inundables, proteger la vegetación ribereña, controlar la extracción de áridos, impedir el depósito de residuos, restaurar áreas degradadas y mantener la conectividad entre los ríos, quebradas y desembocaduras.

También supone incorporar el conocimiento técnico de quienes administran diariamente el recurso hídrico y conocen el comportamiento de la cuenca.

En este escenario, la participación de la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes en el Plan de Gestión Integral del Humedal Urbano Río Elqui constituye un aporte estratégico para avanzar hacia una gestión integrada del territorio, relacionando la conservación ambiental con la administración del agua, la agricultura, la infraestructura y la seguridad de las comunidades.

El reciente evento meteorológico dejó una señal clara para la Región de Coquimbo: los humedales no son terrenos vacíos ni espacios disponibles para ser urbanizados. Son ecosistemas vivos que almacenan agua, regulan el ciclo hidrológico, disminuyen la erosión, albergan biodiversidad y contribuyen a reducir los efectos de las crecidas.

Proteger el Humedal Río Elqui y los demás humedales de la provincia significa resguardar el funcionamiento de toda la cuenca, fortalecer la seguridad hídrica y avanzar hacia un territorio más resiliente frente a los desafíos que impone el cambio climático.

Comentarios

Lo más leído de la semana

PDI detiene a seis personas en intervención antidrogas en población O’Higgins de Vicuña

Tres procedimientos por hurto se registran durante los últimos días en supermercado Acuenta de Vicuña

Pampilla de San Isidro 2026: conoce los valores de entrada y dónde seguir la fiesta