Corte califica como “violencia sorda” los ladridos constantes de un perro y ordena adoptar medidas


Un fallo reciente de la Corte de Apelaciones de Concepción volvió a poner sobre la mesa una problemática común en distintos puntos del país —y también presente en el Valle de Elqui— relacionada con ruidos molestos, convivencia vecinal y tenencia responsable de mascotas.

El tribunal de alzada acogió un recurso de protección presentado por una adulta mayor, quien denunció que los ladridos constantes del perro de una vecina afectaban gravemente su descanso y su salud. En una resolución unánime, la Quinta Sala calificó esta situación como una forma de “violencia sorda”, al considerar que la exposición permanente a ruidos perturbadores puede generar estrés, ansiedad y el agravamiento de patologías médicas preexistentes, especialmente en personas de avanzada edad.

Según consignó Las Últimas Noticias (LUN), el fallo sostuvo que los ruidos no solo interfirieron en el descanso de la afectada, sino que vulneraron derechos fundamentales como el derecho a la salud y a una vida digna, afectando su bienestar físico y psíquico.

La resolución recordó además que la Ley N° 21.020 sobre Tenencia Responsable de Mascotas no solo busca proteger el bienestar animal, sino que también obliga a los dueños a adoptar conductas que eviten causar molestias o daños a terceros. En ese contexto, la Corte aplicó un test de proporcionalidad, concluyendo que si bien la protección de los animales es un fin legítimo, no puede prevalecer cuando existe una afectación grave y comprobada a una persona.

Por ello, el tribunal ordenó a la dueña del perro adoptar medidas “necesarias, efectivas y eficaces” para modificar el comportamiento del animal y asegurar la tranquilidad del entorno. Entre las acciones sugeridas se contempla incluso el aislamiento acústico del espacio donde permanece el perro, advirtiendo que el incumplimiento podría derivar en sanciones.

Una realidad que también se vive en el Valle de Elqui

Si bien el fallo se origina en la región del Biobío, situaciones similares se repiten en comunas del Valle de Elqui, donde vecinos han manifestado conflictos asociados a ruidos molestos, ladridos permanentes y dificultades para conciliar el descanso, especialmente en sectores residenciales.

Este pronunciamiento judicial podría sentar un precedente relevante para abordar este tipo de conflictos, reforzando la idea de que la tenencia responsable de mascotas implica no solo cuidado animal, sino también respeto por la convivencia y la salud de la comunidad.

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